Un record mundial efímero de cuchillos de lanzar

Un record mundial efímero de cuchillos de lanzar

Un record mundial  efímero de cuchillos de lanzar. El 21 de diciembre de 2002, participé en el campeonato internacional de cuchillos de lanzar en Austin Texas, con un cuchillo diseñado por mí, llamado gyro knife (enlace a su home de la web: https://flyingknife.com/es/) y que según algún envidioso se parecía más a un destornillador que a un Bowie.

En las distintas pruebas realizadas quedé en una posición discreta, como todavía aparece en los resultados oficiales de la pagina web de “South Austin karate” (enlace: http://www.southaustinkarate.com/), la empresa que organizaba dicho campeonato. La sorpresa llego en la prueba de larga distancia donde conseguí  clavar en el centro de la diana a 18,10 metros de distancia.

Según me dijo John Bailey, a la sazón presidente de la World Knife Throwing Guild,  que controlaba y sancionaba dicho campeonato, el record anterior estaba en posesión de John Smith, con un tiro en el centro de la diana a 12,50 metros de distancia, por lo que yo acababa de establecer el nuevo record del mundo con uno de mis "throwing knives" o cuchillos de lanzar.

Me quedé agradablemente sorprendido y me volví para España con una sonrisa en la cara.

La controversia en Estados Unidos se originó de inmediato en este mundo de cuchillos de lanzar.

“Que no podía aceptarse ese cuchillo porque era como si un coche de serie compitiera con un formula uno”,  “que era demasiado fácil de aprender y a ellos les había costado mucho años de práctica conseguir clavar a largas distancias”, “que habría que hacer competiciones  solo para cuchillos giroscópicos”...  etc.

Al cabo de cierto tiempo, creo que aproximadamente un año más tarde, se acabó tomando la decisión de no admitir los cuchillos giroscópicos en los campeonato de los Estados Unidos.

Tiene su lógica, pues si no hay un gran número de lanzadores que pidan establecer una competición especifica de cuchillos de lanzar giroscópicos, lo más sencillo es no admitirlos en las pruebas clásicas. Y muerto el perro, se acabó la rabia.

El tiempo que pasó desde Diciembre del 2002 hasta la decisión de no admitirlo, yo fui record mundial de larga distancia.

Ceo que en la actualidad todavía nadie ha conseguido batir mi record y, aunque no oficialmente,  yo todavía me considero en posesión del mismo.

Puede que sea una tonta manera de consolarse, pero todavía cuando me acuerdo de esta historia, aparece una sonrisa en mi cara. 

Francisco Tovar

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